sábado, 24 de diciembre de 2011

Declaración de principios

No es que sea Nochebuena. Eso lo puedo asegurar.

Quizá es porque he dormido hasta hartarme. Quizá, porque la semana que viene huyo por fin de un trabajo alienante. O por un solsticio de invierno amparil planeando un paint-ball entre el D y el E. O quizá porque he retomado a Borges, y he empezado a estudiar, y en esa pequeña pajarería que llevo sobre los hombros algo ha empezado a moverse por fin.

No lo sé, pero aquí estoy. Después de tanto tiempo. Después de tanta sequía. Y los dedos recorren el teclado casi sin darme cuenta, y las palabras surgen como de la nada, encadenadas unas con otras, plasmando ideas. Esas ideas que me faltaban. Esas ideas que parecían muertas.

Esto es una declaración de principios. Principio fundamental: fijarse en el detalle. Fijarse y reflexionar, y luego sentarme, y dejar que el pensamiento fluya y con él el verbo y el discurso. ¿El tema? Múltiple, variado. El estilo, también. Sin más ley que la del deseo y la lengua; sin más límite que el de la imaginación y el idioma.

Declaración de principios: volver a escribir. Volver a rayarme. Volver a descubrir el mundo. Y, como una película coloreada, hacer desaparecer bajo el ensueño y la palabra la tristeza gris de la cotidaneidad y el día a día.

Life is a cabaret, oh my,
And I love the cabaret.

1 comentario:

  1. Como declaración de principios parece cojonuda. ¡Animo!. Te iré siguiendo.

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